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Cultivo de Langostino Tropical en Países Latinoamericanos
Greenpeace InternationalEstudio de casos
La producción de langostinos de criadero ha crecido notablemente en los últimos años en las zonas tropicales, debido principalmente a la sobrepesca y al aumento en la demanda de este producto. En muchos países de Latinoamérica, la actividad ha generado pingües beneficios a los promotores, que se han aprovechado de las condiciones, tanto ambientales como políticas, para desarrollar esta industria sin planificación alguna. Las camaroneras se han instalado en zonas costeras, ocupando -con sus grandes piscinas- salinas, esteros y áreas de manglar -que han desforestado previamente-, desplazando a la población local e impidiendo su acceso a los recursos naturales de los que siempre han dependido. Para la obtención del langostino tropical se emplean grandes cantidades de nutrientes y productos químicos (antibióticos, insecticidas...) que contaminan el medio, y se utilizan ingentes cantidades de agua, agotándose los recursos hídricos de estas zonas por sobreexplotación y salinización.
La rentabilidad que la industria camaronera obtiene de la cría del langostino tropical en los países latinoamericanos se basa en los bajos costos de inversión, las subvenciones y apoyo de gobiernos y entidades internacionales, y a que no refleja realmente sus costes ambientales y sociales.
Costos de inversión
Costos de inversión son mínimos. El acceso a las zonas de manglar y a sus recursos naturales es gratuito, a costa de talar manglar y desplazar a las poblaciones locales.
Subvenciones y Ayudas
Desde 1988 hasta 1995, las principales fuentes de financiación externa de la acuicultura fueron los Bancos de Desarrollo, que aportaron un 69% de la financiación y un 40% de los proyectos. El Banco Mundial y la FAO han participado activamente en estas ayudas. La expansión de la acuicultura de langostino en países como Honduras, Costa Rica, Guatemala, Panamá y Belize ha sido financiada por inversores privados y por agencias nacionales e internacionales, incluyendo la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional, y la Comisión Europea.
Políticas Arancelarias
En Diciembre de 1990, la Unión Europea adoptó un esquema especial de apoyo a los países andinos que luchan contra el cultivo de coca y buscan alternativas productivas, que les permitía exportar ciertos productos (el langostino tropical entre ellos) con arancel cero. La UE revisó esta política de estímulos en 1994, a fin de ir eliminando este sistema de preferencias. Por ejemplo, estableció un arancel del 4,5% para el langostino ecuatoriano, y para el 96 se pretendía para este producto un arancel del 15%. Las presiones de gobiernos y empresarios han logrado prórrogas al sistema de preferencia hasta 1999.
España es el primer importador de langostinos congelados (y camarones, gambas y quisquillas) de la UE. La importación española de este grupo de crustáceos en 1996 fue de más de 62.000 toneladas, el 34,7% de las importaciones totales de la UE. Más de un 50% procede de países donde se cultivan langostinos: un 24% procede Ecuador, 7,8% de Colombia, 3,7% de Panamá, 3,3% de Honduras y 2,9% de Nicaragua.
La actividad acuícola, en las condiciones expuestas, es insostenible, mientras sea ambientalmente negativa y socialmente injusta. Los productores deben acogerse a sistemas de producción no destructivos. Los exportadores e importadores, los distribuidores y las cadenas de alimentación son clave para conseguir los productos obtenidos sosteniblemente.
El mercado y los consumidores españoles tiene una gran responsabilidad en estos momentos: la de no comprar ni consumir langostinos tropicales producto de la destrucción de los manglares de Latinoamérica y de los derechos de las comunidades que vivían de ellos.
Principales Productores de Langostinos de Acuicultura en Latinoamerica
Producción de Langostinos en 1997 País % de la Toneladas producción
(con cabeza) Hectáreas en producción N° de granjas
Ecuador 65,6 130.000 180.000 1.800México 8,1 16.000 20.000 220Honduras 6,1 12.000 14.000 90Colombia 5 10.000 2.800 20Panamá 3,8 7.500 5.500 40Perú 3 6.000 3.200 45Nicaragua 2 4.000 5.000 25Brasil 2 4.000 4.000 100Venezuela 1,5 3.000 1.000 8Belize 1,3 2.500 700 7Otros * 1 2.000 2.000 15
Total 100 198.200 238.600 2.390* Guatemala, Salvador, C.Rica, P.Rico, R.Dominicana, Haiti y Cuba.
Fuente: Rosenberry (1997). Los datos son aproximaciones.El Caso de Ecuador
Ecuador es el segundo exportador de langostino tropical del mundo, y el primero de Latinoamérica. A costa de este comercio, buena parte de la población costera (un 25% de la población ecuatoriana) está afectada directamente por la presencia y expansión de la industria camaronera. Las mujeres, encargadas de forma secular de recolectar los productos del manglar, son las principales perjudicadas, ya que sus ingresos dependían entre un 40 y un 80% del aprovechamiento de los recursos del manglar.
Hasta mediados de los setenta, los manglares se encontraba en las 5 provincias costeras, cubriendo más de 300.000 hectáreas. El langostino tropical no era un producto importante de exportación, frente al café, cacao, banano y, más tarde, petróleo. Hoy, el langostino tropical es el tercer producto de exportación del país. Para ello, la industria camaronera ha ocupado cerca de 200.000 Ha. que incluyen: 46.000 Ha. de salinas, 55.000 Ha. de manglares y entre 77.000 y 90.000 Ha. más de tierras agrícolas. Se ha sustituido el ecosistema de manglar en el 53% de su superficie.
El 98% de la producción de langostino tropical se orienta a la exportación. Apenas un 5% de este volumen es capturado en el mar. De las 20 empresas exportadoras más grandes de Ecuador, 10 son camaroneras, que envían langostino tropical principalmente a EE.UU. (60,4% de las exportaciones), y a la Unión Europea (27,4%), con España a la cabeza.
El apoyo del gobierno, de multinacionales extranjeras y de agencias bilaterales de cooperación, a través de subsidios directos e indirectos, ha sido fundamental para el desarrollo de esta industria. La apropiación ilegal de terrenos y recursos en el dominio público costero y la irresponsabilidad social y ambiental son las claves de la rentabilidad camaronera. Más del 70% de los productores actúan sin permisos. Por ejemplo, en la provincia de Esmeraldas, al norte del país, el 90% de las camaroneras operan sin licencia.
El modelo productivo de la industria camaronera está basado en el monocultivo de baja tecnología del langostino blanco (Penaeus vannamei). En el 60% de la producción se aplica el sistema extensivo. El 40% opera en forma semi-intensiva, utilizando antibióticos, pesticidas y fertilizantes. Este sistema de producción ha afectado a la pesca artesanal practicada en los estuarios y en las dos millas más cercanas a la costa, afectando por tanto a las familias y mercados locales y nacionales. En algunas áreas, las capturas han experimentado un descenso del 80% por esta causa.
La insostenibilidad de estos sistemas de producción ha mostrado ya signos de colapso, como la aparición del Síndrome de Taura, una enfermedad vírica que afecta al exoesqueleto y sistema digestivo de los langostinos, y que hace cinco años terminó con el 80% de la producción del Golfo de Guayaquil. La respuesta de las camaroneras fue trasladar esta actividad a Esmeraldas, donde se encuentran los manglares mejores conservados de Ecuador.
En 1994, cuando quedaban 40.000 Ha. de manglares, el gobierno ecuatoriano estableció una moratoria para la tala de nuevas zonas de manglar (D.G. 1907.94). Desde esa fecha, se han presentado en Muisne, la zona con los manglares más altos y productivos de Ecuador, 704 denuncias por talas de manglar para instalar piscinas camaroneras. Desde que se aprobó la moratoria, han desaparecido 2.000 Ha. de manglar. Ahora quedan sólo 650 Ha., que todavía son disputadas por la industria camaronera.
Superficie de Manglares,
Camaroneras y Salinas en EcuadorCobertura Superficie (en Ha) %Manglares 149.570,05 44,95Camaroneras 180.000 53,51Salinas 5.109,47 1,54Total 332.751,36 100,00El Caso de Colombia
Los manglares del Pacífico Colombiano pertenecen al bosque muy húmedo tropical. En esta región, alcanzan su máximo desarrollo y biomasa forestal, registrando, antes de ser intervenidos, alturas entre 40 y 50 metros, y raíces fúlcreas de hasta 10 metros (Inderena, 1991). Por su exuberancia y gran desarrollo, han sido comparados con los del sudeste asiático. Los bosques en algunas zonas de costa ocupan una franja que alcanza los 20 kilómetros.
Colombia ocupa el décimo lugar en el mundo por la extensión de sus manglares (FAO, 1981), con un 70% del área total en la costa pacífica y 30% en la costa atlántica. Estos ecosistemas representan aproximadamente el 1% de la superficie total forestal del país. En la tabla se muestra la extensión en hectáreas de los manglares en Colombia que varía según las fuentes.
En la costa del Pacífico se pueden encontrar todas las especies del mangle colombiano: Avicennia germinalis, A. tonzudii, Conocarpus erectus, Laguncularia racemosa, Mora megistorsperma, Pelliciera rhizophorae, Rhizhophora harrisonii, R. mangle (mangle rojo), R. racemosa, y R. samoensis, mientras que estas dos últimas, junto a Rhizophora harrisonii, Avicennia tonzudii y Mora megistosperma faltan en la costa caribeña.
El uso del mangle por las comunidades del Pacífico es muy antíguo. Las principales actividades que se desarrollan en estas zonas son:
- Agricultura de subsistencia de arroz, plátano, banano, coco, chontaduro, yuca, papachina, maíz, caña de azúcar, cacao, caucho, palma africana y algunos frutales.
- Actividades pecuarias con cerdos, gallinas, y en menor escala, vacuno; caza.
- Aprovechamiento de recursos forestales (carbón a partir de los árboles del mangle, madera para la construcción, leña para cocinar -mangles negro, rojo, nato y botoncillo), y medicinas.
- Pesquerías, tanto las tradicionales, que abastecen a los pequeños mercados locales de "pesca blanca" (familias Mugilidae, Centropomidae, Scianidae, Ariidae y Gerridae) y de crustáceos y moluscos; como la industrial, que explota, fuera del manglar, especies que se crecen en el mismo: langostinos (Penaeus vannamei, P. occidentalis, P. stylirostris), el camarón tigre (Trachypenaeus byrdi) y el camarón titi (Xyphopenaeus riveti).
- Artesanía (de productos realizados con fibras vegetales).
- Acuicultura (tradicional y ancestral).
Los datos más recientes sobre los manglares del Pacífico son preocupantes: de las aproximadamente 300.000 Ha. estimadas en 1956, un 86% había sido intervenido. En Colombia la acuicultura del langostino tropical es reciente. En 1997 sólo 3.000 Ha. estaban dedicadas a esta actividad, pero la presión por expandirla, principalmente con capital y tecnología ecuatoriana, es muy grande.
Superficie de Manglares, en Colombia Costa FAO
(1981) Inderena
(1987) Winograd
(1987) Yanine-Díaz
(1991) Inderena
(1991)
Caribe 153.000 173.700 189.800 35.800 82.200Pacifico 287.000 284.300 286.700 322.200 283.700
Total 440.000 358.000 396.300 358.000 365.900El Caso de Nicaragua
La pesca y los productos del mar siempre han tenido una gran importancia económica en Nicaragua. Su industria pesquera sufrió un duro golpe en 1979, con la toma del poder por el Frente Sandinista, debido a que los empresarios de este sector, en gran parte extranjeros, se retiraron del país. El mercado de los productos también bajó, debido al boicot estadounidense a los mismos. Pero de 1990 en adelante, la industria pesquera experimentó una recuperación, y la exportación de sus productos aumentó, incluida la del langostino tropical, cuyas capturas han aumentado en los últimos años debido al empleo de embarcaciones de arrastre más modernas.
En Nicaragua, el cultivo de langostino tropical comenzó no hace mucho, en 1989 y 1990, pero ha crecido rápidamente. En 1994, este producto constituía el 14% de la exportación total de la pesca (el 35% de la exportación total de langostino). El langostino tropical copaba el 41% del valor total de las exportaciones pesqueras, que ese año fue de 52 millones de dólares USA: el 35% del volumen total de exportaciones. El 72% procedía del mar Caribe (Costa Atlántica) y el 28% del océano Pacífico. En 1995, la exportación de langostino tropical en general aumentó significativamente; la de cultivo de langostino se duplicó, pasándose en sólo un año de 7,3 a 16,1 millones de dólares USA por exportaciones.
En 1997, Nicaragua tenía 5.000 hectáreas en producción repartidas en 25 granjas, y exportaba 4.000 toneladas de langostino con cabeza, el 2% de la producción de Latinoamérica, a los mercados de Estados Unidos, España y Colombia. Casi el 3% de las importaciones de langostino tropical de España en 1997 (1.108 toneladas).
En Nicaragua se dan tres tipos de cultivo de langostino tropical:
- Cultivos artesanales: La marea entra de forma natural en las piscinas, en las que se depositan las crías de langostino. Cuando éstas crecen y tratan de regresar al mar, son capturadas. Ocupaban 700 Ha. en 1995.
- Cultivos semi-extensivos: Los estanques, de 10 a 15 hectáreas cada uno, acogen pocas larvas (de 4 a 8 por m2). No se utilizan antibióticos ni productos químicos, ni se emplean grandes cantidades de cal, fertilizantes o alimentos. Es el método empleado por las cooperativas, que en 1995 utilizaban 1.262 Ha.
- Cultivo semi-intensivo: La concentración de larvas por estanque es mayor, de unas 10 a 20 por m2; las empresas privadas siguen este modelo, que suele emplear más cantidades de cal, fertilizantes y alimentos. En 1995, unas 2.070 Ha. albergaban estas piscinas.
Los cultivos intensivos, como los que se dan en Ecuador, no están permitidos en Nicaragua.
Nicaragua tiene un total de 60.000 Has. de manglares, de las cuales más de la mitad se encuentra en el Pacífico. El área del Estero Real, de la parte incluida en el Golfo de Fonseca (Pacífico), tiene 18.500 Ha, que agrupa especies como el mangle rojo (Rhizophora spp.), Palo de sal (Avicennia germinalis), Curumo (Avicennia bicolor), y mangle blanco (Laguculari racemosa).
Los manglares nicaragüenses están amenazados actualmente por las talas para la obtención de madera del mangle rojo (Rhizophora spp) y de taninos para exportación. Aunque, comparado con otros países, sólo una pequeña parte de las granjas de langostino tropical en Nicaragua han sido construidas a costa de talar manglar, la expansión de esta acuicultura sigue constituyendo hoy en día una amenaza importante para estos ecosistemas.
El Caso de Honduras
Honduras es el tercer país en producción de langostino tropical de Latinoamérica (6,1% de la producción total). En 1997, exportó 12.000 toneladas de este producto, para cuyo cultivo funcionaban unas 90 granjas con 14.000 hectáreas en producción. La mayoría de los productos de la industria camaronera (langostino tropical y colas de langostino) se exportan a los Estados Unidos. Hoy en día, el langostino tropical es el tercer producto de exportación más importante, detrás de las bananas y el café. Además, en Honduras funcionan gran cantidad de centros de cría de post-larvas, que se exportan a otras regiones o países.
Entre 1992 y 1995 se duplicó el número de granjas de acuicultura por lo que la conversión de áreas de manglar en fincas, ha continuado en aumento. Igualmente, miles de hectáreas de terrenos costeros planos, salinos, inundables, y algunos estuarios, son ahora granjas marinas. La pérdida de manglares continúa dándose en Honduras, no sólo por su destrucción directa, sino también por la interrupción del flujo de las mareas y la pérdida de la salud de los ecosistemas a causa de la actividad de esta industria. La contaminación que éstas producen se une a otras de diverso origen y crea en algunas zonas situaciones muy críticas: el río Choluteca, por ejemplo, recoge los residuos de Tegucigalpa y de numerosas pequeñas poblaciones, por lo que la eutrofización de los estuarios fluviales, donde están concentradas la mayor parte de las granjas de langostinos -que también generan sus propios residuos-, es alarmante, especialmente durante las estaciones secas.
Al problema de la contaminación química y orgánica, en el caso de Honduras también hay que sumar el de las enfermedades extendidas desde y entre las piscifactorías. Desde 1993, pese a que el número de hectáreas de producción aumentaba, los beneficios no seguían la misma línea, debido a las enfermedades producidas por virus, hongos y bacterias. Así, pese a que las licencias concedidas por la Secretaría de Ambiente (SEDA) para abrir nuevas instalaciones ha ido en aumento, muchos de los beneficiarios han renunciado a realizar sus proyectos de expansión, por temor a la zoonosis presente. También en Honduras, el Síndrome de Taura ha causado estragos.
Para los habitantes de las zonas costeras, los problemas son múltiples. En Honduras, miles de personas han perdido su acceso al mar y a los estuarios, y por tanto, a sus fuentes de recursos. Muchos de los que fueron agricultores y pescadores se han visto obligados a trabajar para la industria camaronera con el fin de subsistir, convirtiéndose a menudo en "larveros" (pescadores de larvas) para abastecer los estanques de cría. Millares de pobladores se han visto obligados a emigrar. Pero otros muchos aún se resisten a aceptar esta situación; los enfrentamientos entre pescadores y criadores de langostino tropical, e incluso entre pescadores a favor y en contra de esta acuicultura, son frecuentes e incluso violentos. Muchas de las reyertas terminan en arrestos, y las movilizaciones de pescadores y grupos ecologistas son constantes.
En Honduras, la mayor parte del cultivo de langostino tropical se localiza en el golfo de Fonseca, área en la que la superficie ocupada por esta industria ha crecido de 64 Ha. a más de 11.000 Ha. entre 1982 y 1994. Durante este periodo, las grandes extensiones de manglares que había en la zona se han reducido de 28.776 Ha. a 23.937 Ha. , lo que supone una regresión del 17%. El área de cultivo se ha estabilizado, y en 1996 el gobierno prohibió la expansión de la acuicultura de langostino tropical en el país.
En 1997, unos 2.500 pescadores artesanales del Golfo de Fonseca participaron en una marcha a la capital, Tegucigalpa, reclamando una moratoria a la extensión de las granjas de langostino tropical y para declarar estas áreas como zonas protegidas. Ese mismo año, el gobierno extendió la moratoria para la instalación de nuevas piscinas de cría hasta marzo de 1998.
El Caso de Perú
Perú ocupa el sexto lugar en Latinoamérica en el cultivo de langostino tropical, con un 3% de estas exportaciones. En 1997, 45 granjas, que ocupaban 3.200 hectáreas, produjeron 6.000 toneladas de langostinos. España importa muy poco, tan sólo un 1,6% del langostino tropical, de este país.
El fenómeno atmosférico de "El Niño", que normalmente ha generado temperaturas muy altas, beneficiando el crecimiento del langostino tropical, tuvo un comportamiento extraño en 1997, que se tradujo en altas mortalidades entre estos crustáceos.
Actualmente no se registra tala de manglares para el acondicionamiento de piscinas de cría de langostino tropical. Pero esta actividad influyó muy negativamente en este ecosistema durante mucho tiempo.
En la costa noroeste de Perú, los manglares se encuentran en dos áreas: una en las provincias de Zarumilla y Tumbes, cercana a Ecuador, entre las latitudes 03º 24´S y 03º 34´S, y otra más al sur, en la desembocadura del río Piura. Entre 1982 y 1992 se han perdido, a causa de la expansión de la acuicultura de langostino tropical, unas 1.294 hectáreas. La cobertura de los manglares del norte disminuyó un 43% de 1943 a 1986. Actualmente ocupa 4.541 Ha. Los manglares de la desembocadura del río Piura suponen sólo 300 hectáreas de rodales de Avicennia germinalis. Tras las presiones de los grupos conservacionistas, en 1988 se creó el Santuario Nacional de los Manglares de Tumbes, con una extensión de 2.972 Ha.
Ahora, pese a que no se registran talas de manglares peruanos para las camaroneras, estos ecosistemas siguen recibiendo agresiones, en forma de contaminación, de esta y otras industrias, así como de otras fuentes:
- Contaminación por uso de antibióticos, desechos industriales y químicos: El control de las enfermedades de los crustáceos cultivados, emplea gran cantidad de antibióticos tales como tetraciclinas, cloranfenicol, furazolidona y otros, generando un grave impacto. También se vierten residuos químicos como sodio, calcio, fosfato y grasas, además de hidrocarburos y aceites quemados como consecuencia de las labores de mantenimiento y reaprovisionamiento de combustible en la acuicultura.
- Contaminación por actividades mineras realizadas en la cuenca alta del río Puyango, donde más de 10.000 personas realizan tareas de prospección y extracción de oro. La utilización de mercurio para amalgamar y extraer el preciado metal, supone un grave impacto para todo este río y los organismos que viven en el mismo. El mercurio es un metal pesado altamente tóxico, persistente, y acumulable en los organismos vivos.
- Contaminación por residuos urbanos: Las aguas de la red de alcantarillado, con una importante carga de contaminación orgánica y patógenos, que son enviadas desde diferentes poblaciones al río Tumbes, amenazan de forma constante a organismos como moluscos crustáceos y peces que viven a todo lo largo de este río y en su desembocadura.
- Contaminación por desechos agrícolas: Las aguas residuales procedentes de los terrenos agrícolas arrastran fertilizantes, herbicidas y pesticidas que desembocan en los esteros y manglares.
Aparte de problemas derivados de la contaminación, la captura de larvas, para surtir de nuevos individuos a la industria camaronera, supone la muerte de otras muchas especies en cantidades preocupantes.
Los manglares peruanos, como los del golfo de Guayas y Tumbes, siguen estando en peligro a causa de la acuicultura de langostino tropical.
El Caso de México
En 1997, México fue el segundo país productor de langostino tropical de Latinoamérica con el 8,1% de la producción. Ese año, las 220 granjas de acuicultura, con 20.000 Ha. en producción, generaron 16.000 toneladas de este producto, lo que supuso un incremento del 33% respecto al año anterior. España importa un volumen muy bajo de langostino tropical mexicano; en 1997, tan sólo el 1,10% de las importaciones procedían de este país
México es considerado como uno de los países latinoamericanos con mayor potencial para la industria de la acuicultura, debido a su extensa línea de costa, a su clima tropical, a los stocks silvestres de langostino, su experiencia en el proceso y comercio de marisco, la mano de obra barata, su proximidad al mercado norteamericano, la situación política, una clase media emergente, y el gran flujo de turistas que recibe.
El Gobierno mexicano comenzó a promover el desarrollo de la acuicultura del langostino tropical en la década de los setenta para desarrollar las áreas costeras. Cuando el volumen de langostino tropical silvestre procedente de la pesca comenzó a disminuir, en 1980, el gobierno vio en la acuicultura una vía para mantener el alto nivel de exportaciones de años anteriores. Los esfuerzos iniciales se encaminaron a apoyar a cooperativas y las políticas gubernamentales erigieron barreras a la inversión privada -tanto nacional como internacional-. Pese a esta ventaja, pocas cooperativas fueron capaces de alcanzar éxito comercial, por el tipo de gestión que hacían y la tecnología de que disponían.
En 1986, el Gobierno mexicano cambió su política, permitiendo la inversión privada en este sector. Desde 1987 hasta la década de los noventa, las importaciones estadounidenses de langostino tropical procedentes de México han ido disminuyendo paulatinamente; de 39.000 toneladas en 1987 se pasaron a unas 28.000 en 1988, 27.400 en 1989, 16.800 en 1990, y 16.600 en 1991. Hoy, dada la gran demanda interior, debida en gran parte al turismo, la mayor parte de la producción de langostino tropical de acuicultura se consume en el mercado mexicano. Para este sector, esta opción es mucho más segura que la de introducir el producto en el competitivo mercado norteamericano, que en 1996 vetó las importaciones de langostino tropical por el gran impacto que la pesca de arrastre de ejemplares silvestres producía en el medio y los recursos marinos. Dicha prohibición exigía un cambio en las artes, de forma que éstas incluyeran TEDs (Turtle Escape Dispositives), a fin de no capturar tortugas marinas.
Aparte de los incentivos nacionales, México ha recibido también inversiones internacionales para este sector. El último proyecto de acuicultura de langostinos financiado por el Banco Mundial fue precisamente el de México, en 1997. El Banco aprobó un total de 40 millones de dólares para el proyecto "Acuacultura México" y el Gobierno mexicano, como contrapartida, puso un total de 18,8 millones de dólares.
También en México, múltiples enfermedades han afectado a esta industria, como el temido Síndrome de Taura, que en 1995 y 1996 produjo un declive en la producción. Para preservar esta actividad, en México se cultiva hoy una variedad resistente a esta enfermedad, el "super-langostino", que también ha exportado a otros países productores como Colombia y Venezuela.
Producción Estimada de Granjas de Langostinos en Mexico, 1997 (por estados) Estado N° de granjas Ha. Toneladas
Sinaloa 153 18.600 11.100Sonora 20 2.700 3.800Nayarit 30 1.500 500Tamaulipas 7 300 400Chiapas 2 150 300Mérida 1 45 90Campeche 1 20 36Baja California 1 15 50
Total 215 23.330 16.276