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PESQUERÍAS INDUSTRIALES Y BANDERAS DE CONVENIENCIA
Detrás de la plaga que supone la pesca ilegal no regulada, está la flota pesquera industrializada mundial, con barcos que navegan por los océanos de todo el planeta y agotan los stocks pesqueros, operando bajo sus respectivas regulaciones nacionales. Su enorme tamaño y su sofisticada tecnología pesquera les permite permanecer en el mar durante meses, dedicados a la pesca no regulada en alta mar, recorriendo lugares tan lejanos como el Océano Austral para pescar ilegalmente, o pescando furtivamente en aguas pertenecientes a otros países. Esos barcos pesqueros industrializados se esconden bajo supuestas pesquerías exploratorias en zonas de mucha profundidad, investigando y pescando especies y ecosistemas que hasta ahora permanecían inalterados. Las flotas industrializadas entran también en conflictos con la pesca de bajura, litoral, costera o artesanal, a menor escala y con el saqueo de los recursos costeros, con comunidades que dependen de esta actividad para su alimentación y supervivencia como modo de vida. De los tres millones y medio de barcos que conforman la flota pesquera mundial, el 99% son barcos pesqueros de pequeño tamaño y no industrializados. Muchos son simplemente canoas o piraguas que funcionan con remos o velas. Estos barcos son una fuente muy importante de alimentación y puestos de trabajo para las comunidades costeras. En contraste, los barcos industrializados, con nuevas tecnologías y muchos de ellos con redes de un tamaño superior a un campo de fútbol, propiedad de corporaciones industriales, son los que dominan el mercado mundial del pescado. Ofrecen artículos de lujo para mercados con mucho dinero. La flota de grandes barcos industrializados cuenta con unas 35.000 embarcaciones - solamente el 1% de la flota pesquera mundial - que captura casi la mitad (50%) de la pesca mundial. La Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) ha establecido un proceso que engloba a mas de 100 países para desarrollar un Plan de Acción internacional para combatir la pesca ilegal, no regulada y no declarada. En 1995, la Conferencia Ministerial de Pesca de la FAO adoptó el Consenso de Roma sobre pesquerías. En él se describe el problema de la sobrepesca y particularmente del exceso de capacidad de las flotas pesqueras industrializadas como una amenaza para la sostenibilidad de los recursos pesqueros mundiales para las generaciones presentes y venideras. Los ministros piden a los gobiernos y a las organizaciones internacionales que revisen urgentemente la capacidad de las flotas pesqueras y consigan reducirlas hasta donde sea necesario. Este proceso iniciado por la FAO fue reforzado en abril de 1999, por la Convención de Desarrollo Sostenible de la ONU, que realizó un llamamiento a la Organización Marítima Internacional (OMI) para que ésta desarrolle medidas obligatorias que acaben con el agujero que presenta la ley internacional y que permite a los barcos pescar bajo banderas de conveniencia. El 24 de noviembre de 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la resolución 54/32 por consenso. Se debatían las actuales amenazas para los océanos. La Secretaría General de la ONU y la Asamblea General pusieron especial énfasis en la necesidad de erradicar la pesca ilegal, básicamente localizada en los barcos que navegan bajo banderas de conveniencia. 6. Hace un llamamiento a todos los Estados para que aseguren que sus
embarcaciones cumplirán las medidas de conservación y gestión según con
los Acuerdos que hayan sido adoptados por las organizaciones de gestión
de las pesquerías regionales y subregionales. 7. Hace un llamamiento a todos los Estados para que no permitan a las embarcaciones navegar bajo banderas de conveniencia que les permitan pescar en áreas de alta mar sin el control efectivo sobre sus actividades y a tomar medidas específicas para controlar las operaciones pesqueras de los barcos que ondeen sus banderas. Desafortunadamente, las naciones que deberían estar actuando de forma urgente al respecto, no lo están haciendo. De acuerdo con un informe realizado para Greenpeace, las flotas pesqueras no están disminuyendo su capacidad - la habilidad para capturar más y más pescado – sino que ésta está, de hecho, aumentando. Se ha producido un aumento significativo en la capacidad pesquera de los llamados estados de “banderas de conveniencia”, como Honduras, Panamá, Chipre, Liberia, Belice, y muchos otros que ya ofrecen sus banderas de conveniencia. Todos los países pueden abanderar barcos para la navegación en cualquier océano, y algunos son conocidos notoriamente como estados de “banderas de conveniencia” porque sus gobiernos ignoran las leyes y reglamentos internacionales. Abanderando un barco nuevo o reabanderando barcos viejos en países con “banderas de conveniencia”, sus propietarios eluden convenientemente las reglamentaciones establecidas por las leyes internacionales. Muchos de los palangreros piratas que están saqueando el bacalao de profundidad y desbastando las poblaciones de albatros en el Océano Austral son conocidos por llevar banderas de conveniencia. Greenpeace hace un llamamiento a las naciones que abanderan barcos a recortar el número y la capacidad de las flotas de barcos industrializados a la mitad de la capacidad actual como mínimo para el año 2005 a través de: 1. La eliminación de ayudas gubernamentales a los barcos y flotas pesqueras industrializadas 2. Imposición de una moratoria global en la construcción de nuevos barcos pesqueros industrializados 3. Establecimiento o mejora de los esquemas actuales de decomiso de barcos pesqueros 4. Eliminación del reabanderamiento y las banderas de conveniencia (piratas/ilegales) en los barcos pesqueros 5. Ratificación y puesta en funcionamiento del Acuerdo Pesquero de la ONU de 1995. 6. Adopción y aplicación de los Principios de Greenpeace para una pesca
ecológicamente responsable, incluyendo la estricta aplicación del Principio
de Precaución para la gestión de las pesquerías.
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