Alto a la Caza Ilegal


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20 de diciembre de 1999

GREENPEACE INTERRUMPE CAZA ILEGAL
DE BALLENAS EN LA ANTARTICA

(GP). Activistas de Greenpeace interfirieron la flota japonesa mientras ésta cazaba ilegalmente ballenas en el Santuario Ballenero Austral.

Dos lanchas inflables habían salido desde el rompehielos de la organización MV Arctic Sunrise y a las( 4.00 horas GMT) un activista de Greenpeace se lanzó desde un bote inflable a las heladas aguas de la Antártida para impedir la traspaso de un Ballena Minke del barco arponero al barco factoría.

El activista holandés Frank Kamp de 36 años, saltó dos veces desde un bote inflable al agua helada en un intento para desviar el traspaso de una ballena que había sido cazada.

La primera vez, saltó en el camino del barco Nisshin -Maru (buque factoría) y lo obligó a cambiar de curso; la segunda vez subiendo a la parte posterior de la ballena arponeada mientras ésta era llevada a la rampa del barco factoría. Los barcos arponeros que atrapan las ballenas sólo pueden llevar dos por vez, interrumpir el traspaso es una manera efectiva para evitar la caza más adelante.

Los otros activistas a bordo del bote inflable eran Daniel Rizzotti (argentino), Yasuhiro Ito (Japón) y Colin Russell (australiano).

Las oficinas latinoamericanas de Greenpeace están representadas en esta expedición por Cristina Bonfiglioli y Milko Schwartz, coordinadores de las campañas por las ballenas de Brasil y Argentina respectivamente. Ambos se encargan además de las entrevistas e información en directo para los medios de prensa.

Los mares antárticos en los cuales opera en estos momentos la flota japonesa forman parte del Santuario Ballenero Austral, creado en 1994 con el apoyo de los gobiernos de todo el mundo. Japón se opuso a esa medida y continúa cazando ballenas con propósitos comerciales, encubriendo esa matanza como "caza científica". La Comisión Ballenera Internacional ha instado repetidamente al gobierno japonés a poner fin a las actividades de su flota ballenera, pero Tokio ignora los llamados de la comunidad internacional y sigue violando la Convención de las Naciones Unidas para la Ley del Mar.

Asimismo, la CBI ha considerado que el programa “científico” de caza de ballenas japonés: “no revela información necesaria para el manejo de las poblaciones de ballenas de la Antártida” (CBI 1998).

Dado que Japón continúa con la cacería ilegal de ballenas, infringe las leyes marítimas internacionales, específicamente la Convención de las Naciones Unidas Sobre la Ley del Mar, la cual especifica que para la conservación y la recuperación de las poblaciones de ballenas se requiere la colaboración de todas las naciones con las “organizaciones internacionales apropiadas“, (en este caso la CBI).

“Las Meyes Marítimas Internacionales claramente enuncian que Japón debe colaborar con la CBI en lo que a ballenas se refiere, pero, al ignorar las repetidas solicitudes de la CBI de que debe abandonar la cacería de ballenas en el Santuario, Japón esta infringiendo la ley abiertamente, y se esta colocando por encima de ésta.” expresó Litvinov.

Greenpeace esta haciendo un llamado a todos los gobiernos del mundo para que, como hicieron los de Gran Bretaña, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, demanden a Japón cancelar de manera inmediata su programa de caza de ballenas en la Antártida.

“Los gobiernos del mundo no peden quedarse simplemente observando como las leyes internacionales concebidas para proteger la vida marina son infringidas," concluyó Litvinov.